Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctorando.

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Twitter: @HectorAcebo

lunes, 28 de noviembre de 2016

Rodríguez Fer presentará 'A cabeleira' en Compostela con un recital multilingüe

Este miércoles, a las siete de la tarde, en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela (Plaza de Mazarelos), tendrá lugar la presentación de A cabeleira (Poema en 60 idiomas) en un recital multilingüe de la obra en cuestión, debida a Claudio Rodríguez Fer. Este recital tiene como antecedentes los realizados el pasado año en Galicia y Nueva York y tendrá como consecuentes otros el año próximo en Galicia y París.

Cubierta de A cabeleira (Poema en 60 idiomas), de Claudio Rodríguez Fer.

El poema "A cabeleira" ("La cabellera"), del lucense Rodríguez Fer, fue traducido inicialmente al inglés, por Diana Conchado; al castellano, por Olga Novo, y al francés, por María Lopo, versiones con las que se realizó su primera edición políglota en 1995. Desde esta fecha fue traduciéndose a otras lenguas en antologías diversas, por ejemplo al ruso y al bretón, quizás por tratarse de una composición antropológica e históricamente representativa de los orígenes de su autor y de su cultura galaica, pero también por su apertura nómada, erótica y libertaria, en la que lo local se convierte en universal y viceversa. Es por ello que en 2015 se editó en 35 idiomas de los cinco continentes de la Tierra, reeditándose en 2016 en un total de 60 lenguas procedentes de Europa (Gallego, Portugués, Asturiano, Vasco, Castellano, Catalán, Occitano, Francés, Italiano, Rumano, Judío-español, Latín, Inglés, Alemán, Danés, Neerlandés, Sueco, Noruego, Islandés, Manés, Gaélico Irlandés, Gaélico Escocés, Galés, Bretón, Lituano, Estoniano, Húngaro, Finés, Griego Clásico, Griego Moderno, Ruso, Polaco, Checo, Eslovaco, Serbio, Croata, Búlgaro, Albanés), de Asia (Turco, Curdo, Armenio, Sánscrito, Hindi, Bengalí, Malayalam, Oriya, Árabe, Hebreo, Coreano, Chino, Japonés, Indonesio), de América (Quechua, Guaraní, Groenlandés), de África (Swahili, Ioruba, Wolof), de Oceanía (Rapanui o pascuense); y el internacional idioma auxiliar Esperanto. La cubierta fue ilustrada por un dibujo y un caligrama de Carmen Blanco y el interior por dibujos de Sara Lamas.

He aquí el programa del acto del miércoles en Santiago: 
  • Salutación de Nieves Herrero, vicedecana de la Facultad de Filosofía, doctora y profesora de Antropología en la Universidad de Santiago de Compostela.
  • Presentación de Belén Quinteiro, poeta, promotora de la revista Cicloxénese Expresiva y estudiante en la Facultad de Filología de la Universidad de Santiago de Compostela.
  • Introducción de Claudio Rodríguez Fer, escritor y director de la Cátedra Valente de Poesía y Estética de la Universidad de Santiago de Compostela.
  • Ilustración de Carmen Blanco, escritora, doctora y profesora de Literatura Gallega en la Universidad de Santiago de Compostela.
Lectura políglota de “A cabeleira”:   
  • En gallego, el autor.
  • En portugués, Felipe Eleutério, alumno brasileño de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Claudia Murici).
  • En asturiano, David Redruello, enfermero y fotógrafo (Traducción de Xuan Bello).
  • En eusquera, Larraitz Urruzola, actriz y titiritera (Traducción de Ane Marcellán Arantzamendi y Antton Juaristi).
  • En castellano, Cris Fiaño, poeta, investigadora, diseñadora gráfica y ex-directora de la revista cultural Evohé de la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Olga Novo).
  • En catalán, Maria Mercè López Casas, doctora y profesora de Lengua y Literatura Catalanas en la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Marta Pessarrodona).
  • En occitano, Andratx Badia Escolà, escritor en catalán y lector de lengua, literatura y cultura catalanas en la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Eric Fraj).
  • En francés, María Lopo, ensayista, investigadora, profesora de Francés y doctora en Literatura Francesa por la Universidad de la Alta Bretaña (Traducción de ella misma).
  • En italiano, Cristina Marchisio, doctora y profesora de Literatura Italiana en la Universidad de la Santiago de Compostela (Traducción de Ana Rosso).
  • En rumano, Adina Ioana Vladu, filóloga, traductora y doctora por la Universidad de Bucarest (Traducción de Ion Deaconescu).
  • En latín, Cecilia Criado, doctora y profesora de Literatura Latina en la Universidad de la Santiago de Compostela (Traducción de Aurora López y Andrés Pociña).
  • En inglés, Jorge Sacido Romero, doctor y profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Diana Conchado).
  • En alemán, Rosa Marta Gómez Pato, doctora y profesora de Literatura Alemana en la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Regina Goerger).
  • En danés, Pia Sloth Poulsen, profesora de danés del Centro de Linguas Modernas de la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Ana Bundgaard).
  • En húngaro, Veronika Gergely, licenciada en Filología Húngara y Portuguesa, bailarina, cantante y traductora (Traducción de Szabina Ughy).
  • En griego clásico, Amelia Pereiro, doctora y profesora de Filología Griega en la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Stathis  Papakonstantinou).
  • En griego moderno, Irene Doval Reija, doctora y profesora de Filología Alemana en la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Theodora Grigoriadou).
  • En ruso, Sofiya Lykhohray, estudiante de Filología Hispánica de la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Serguey Stepanov).
  • En checo, Lenka Mikuličková, becaria en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Santiago de Compostela y estudiante de Filología Hispánica de la Universidad Masaryk de Brno (Traducción de Katerina Vlasakova).
  • En curdo, Arazu Hassani, estudiante en la Facultad de Filología en la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Urfan Kenî y Remziye Alparslan).
  • En turco, Pepa Baamonde, traductora, ex-docente y primera represaliada por la Consejería de Educación de Galicia por utilizar o galeno como lengua vehicular en las aulas (Traducción de Írfan Güler y Pepa Baamonde). 
  • En armenio y sánscrito, José Virgilio García Trabazo, doctor y profesor de Lingüística Indoeuropea de la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Sarkis Mahserejian y de Dilip Jaiswal, respectivamente).
  • En hindi y bengalí, Anik Nandi, sociolingüista y doctorando de la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo (Traducción de Vikash Kumar Singh y de Sonali Datta, respectivamente). 
  • En árabe, Imane Boulfarah, estudiante de Comunicación Audiovisual y Filología Francesa en la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Fatiha Benlabbah).
  • En coreano, Heemo Do, alumno coreano del Curso Internacional de la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Sujin Lee).
  • En chino, Shen Chong, alumna china del Curso Internacional de la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Zhou Wei).
  • En japonés, Yu Hiata, alumna japonesa de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela (Traducción de Asaka Takekazu).
  • En esperanto, Xosé Lourenzo Vidal, ex-docente y presidente de la Asociación Gallega de Esperanto (Traducción de Diana Conchado).

jueves, 27 de octubre de 2016

Traizón

É unha vergoña a decisión adoptada pola burocracia do PSOE de facilitar, coa abstención, a investidura de Rajoy. Nin 'sentido de Estado' nin gaitas: hai que falar dunha traizón aos militantes (e mesmo aos votantes) desa formación, dunha sumisión pura ante os poderes fácticos e dun premio outorgado ao partido estruturalmente corrupto (PP). Como non ía molestarlle a coherencia de Sánchez ao sector reaccionario do PSOE!

viernes, 14 de octubre de 2016

De ferro e fantasía

«Y llegó Pedro de Miranda con treinta de a caballo, que eran de tierra brava», escribiu Vasco da Ponte na Idade Media. O xenealoxista referíase á lucense Terra de Miranda, que debe precisamente o topónimo á fidalga estirpe da que descende o citado Pedro, alcumado O Ruín.

O sintagma «terra brava» —que despois o escritor Ánxel Fole aplicou ao Courel e ao Incio— dá unha idea fidedigna da escarpada xeografía mirandesa, pouco amable. Poboada de moito monte, esta comarca remánsase violentamente en ribeiras de augas cantoras, que intentan engalanar á saudable tropa de amieiros, bidueiros, chopos, salgueiros...

Historicamente vencellada aos bispados de Mondoñedo e Oviedo e ao mosteiro de Meira, a Terra de Miranda comunica o interior coa costa ribadense e o occidente asturiano. Un dos ramais do Camiño de Santiago ía ao son da serpeante fisionomía mirandesa. A ruta —tomada polos galegos do norte que chegaban ao porto de Ribadeo— aínda pode seguirse nalgúns tramos. O emblema do Apóstol —a concha de vieira— cobre a parte inferior de cada unha das cinco doncelas que presenta o prodixioso escudo de armas dunha das casas solares dos Miranda, no lugar pontenovés de Goios.

A Terra de Miranda semella a eses imperios esvaídos dos que saltan faíscas. Malia que se siga empregando con frecuencia, o topónimo perdeuse, a efectos administrativos, na zona. Unha mágoa, porque en latín a palabra ‘miranda’ denota «o que debe ser admirado», e a comarca luguesa, igual cá personaxe homónima de ‘A tempestade’ (Shakespeare), faille xustiza a esa definición, por ser rica en salmóns, ferro ou fantasía.

A xente da provincia asocia acertadamente a Riotorto coa Terra de Miranda, pero as lindes aproximadas da bisbarra nin sequera as coñecen moitos nativos. Nos últimos anos, por influencia dunha serie da TVG e da prensa, foi calando en toda Galicia a idea de que Mondoñedo non só forma parte da «terra brava», senón que ademais é a súa capital. Trátase dun equívoco, porque á cidade episcopal régana o Masma, o Valiñadares e o Tronceda, mentres que, como xa se aprecia nos mapas medievais, a bisbarra mirandesa é definida polo curso medio do Eo. De feito, durante varios séculos, o pai dos salmóns más vizosos, que marca a fronteira entre Galicia e Asturias, tamén foi coñecido como ‘río de Miranda’.

Xulio Pardo de Neyra, cuxa familia paterna é riotortega, publicou en agosto o ensaio ‘Eloxio da Terra de Miranda’. Segundo o estudoso lucense, na vella comarca non só entrarían os actuais territorios de Riotorto e da Pontenova —o concello chamouse Miranda outrora—, senón tamén os da Ribeira de Piquín e algúns lugares da Fonsagrada, como Llacín.

O prodixioso escritor mindoniense Álvaro Cunqueiro viviu unha tempada, de neno, en Riotorto. Fuxindo do tifo, instalouse no pazo de Cachán, o berce da súa nai. A Cunqueiro marcouno aquela experiencia, de aí que literaturizase a bisbarra de ladeiras peñascosas en varios relatos pertencentes a ‘Xente de aquí e de acolá’ (1971) ou a ‘Os outros feirantes’ (1979), así como na súa primeira novela, ‘Merlín e familia’ (1955). Grazas ao narrador Felipe de Amancia, antigo paxe de Merlín, sabemos que o famoso mago chegara herdado a Miranda por unha tía segunda materna.

Como reflicten o mencionado libro de Pardo de Neyra e o documental ‘Miranda, mítica e real’ (realizado en 2013 por alumnos da Escola de Imaxe e Son de Lugo), Cunqueiro partiu en gran medida de Riotorto para fundar o universo de ‘Merlín e familia’. O autor foi un pioneiro do realismo máxico en España, e en ‘Merlín e familia’ transmuta a contorna, igual có propio Merlín, quen, ao botar ao aire auga mesturada con «dúas ou tres gotas do licor que il chamaba ‘dos países’», conseguía que un vira o mundo da cor que quixera.



A casa de Merlín —«grande e ben tallada, con un balcón sober do camiño de Meira e solana á cara do sol»— lembra ao pazo de Cachán. Dende ela, Felipe de Amancia ouvía, cando corría o vendaval, «as badeladas do mazo dos ferreiros» do Vilar. Cunqueiro evoca aí o enxeño hidráulico do homónimo núcleo, na freguesía riotortega de Galegos.

Convén subliñar que en Riotorto existe unha magna tradición ferreira. Aquí fabricáronse moitas fouces para as segas de cereais en Castela; e, coma en Taramunde, o oficio aínda segue vivo. A forxa riotortega con máis sona é a de Ferreiravella, que, despois duns corenta anos en desuso, volveu abrirse en 2007, con vistas cara ao turismo.

Na primeira novela cunqueiriá, o «toxo da coroa do castro» remite ao riotortego Castro da Croa, que é o alimento máis proteico para o insaciable maxín dos nativos. Cunqueiro, no seu discurso de ingreso na RAG, falou sobre o mouro da pucha colorada que coida o tesouro (dous bois de ouro) desa fortificación celta. Aquí atopouse un brazal datado entre os séculos III e I a.C. que hoxe pode verse no Museo Provincial de Lugo.

Así mesmo, ‘Merlín e familia’ recende a faragullos, unha das sobremesas máis típicas de Riotorto. O mestre Flute (frautista da cámara de Lord Sweet) devecía por este manxar cuxa protagonista é á fariña de trigo, e ao que se lle pode meter polo medio anaquiños de torrezos; así llo preparaba ao músico Marcelina, cociñeira maior da casa de Merlín.

A cultura mirandesa do ferro alcanzou o seu máximo esplendor coa inauguración, en 1903, do ferrocarril Vilaoudriz-Ribadeo, coñecido popularmente como A Chocolateira. No corazón da actual Pontenova, os restaurados fornos de limonita testemuñan a industrialización, impulsada por unha sociedade vasca. Dende aquí, o tren —de vía estreita— percorría 34 quilómetros para transportar o devandito mineral, que, unha vez no porto ribadense, destinábase a Alemaña, Francia, Bélxica ou Inglaterra. Rentable nun primeiro momento —existiu o plan de prolongar a liña ata o Bierzo leonés ou Lugo—, o ferrocarril comezou a languidecer tras a Primeira Guerra Mundial, que cambiou o mercado dos minerais. A partir dese momento, A Chocolateira centraríase máis no transporte de mercancías, gando e madeira. Con todo, a explotación de limonita permaneceu aberta ata 1950. Catorce anos despois, o tren deixaría de funcionar; pero xa lle dera tempo a transformar a bisbarra dun xeito rotundo, traendo a brisa esperanzadora da costa e creando moitos postos de traballo, frenando así a emigración.

Aínda hoxe non poucos mirandeses lembran o penetrante pitido das locomotoras Borsing, fabricadas en Alemaña, así como aquel olor a fume de carbón e a graxa industrial requentada ao vapor. Os mozos e os turistas poden imaxinar esas sensacións percorrendo parte da ruta (o tramo entre A Pontenova e o concello asturiano de Santiso de Abres), pertencente ás Vías Verdes.

[Reportaxe miña publicada o 7 de outubro no suplemento 'D_finde' de 'El Progreso' de Lugo. As fotos que acompañaron ao texto son de Cristina Arias, J. Vázquez e M. Abraira.]

viernes, 7 de octubre de 2016

Loquillo en Lugo

Esta noche Loquillo actúa en Lugo (21.00 horas, Praza Horta do Seminario) en el marco de las fiestas patronales. Reproduzco aquí el perfil que tracé del rockero para el suplemento del San Froilán publicado anteayer en El Progreso:

EL DANDI QUE VIAJA EN CADILLAC
Loquillo viene de triunfar en Las Ventas. Ofreció un show de tres horas que se enmarcó en la gira ‘Salud y rock & roll’ y cuyas entradas ya se habían agotado tres meses antes. 
El llenazo absoluto en el emblemático escenario madrileño —donde caben 15.000 almas— era quizás la única prueba de fuego que le faltaba por cumplir, al menos en España, a Loquillo. Pueden contarse con los dedos de una mano los rockeros hispanos —Bunbury, Leiva, Andrés Calamaro...— que tienen hoy semejante poder de convocatoria. Con esas credenciales, Loquillo aterriza hoy en nuestra ciudad, donde actuará a partir de las 21.30 horas. El barcelonés destilará su último disco —‘Viento del Este’, cuya primera canción da título a la gira— y sacará a pasear algunos de sus himnos, como ‘Feo, fuerte y formal’ (homenaje a John Wayne) o ‘Cuando fuimos los mejores’. 
También habrá espacio para el repertorio de la época dorada de los Trogloditas, la emblemática banda que lo acompañó desde los primeros 80 y de la que se separó hace casi una década. ‘Cadillac solitario’, ‘Carne para Linda’, ‘La mataré’, ‘Todo el mundo ama a Isabel’, ‘Piratas’, ‘Rock ‘n’ roll star’, ‘Rock suave’... Pocos vocalistas de rock estatal pueden presumir de haber estrenado canciones de tamaña magnitud, todas compuestas por Sabino Méndez —otrora guitarrista de los Trogloditas, con quien Loquillo ha vuelto a colaborar en los últimos discos, tras bastantes años de distanciamiento—. 
Aquellas obras ochenteras emanan una belleza extraña y vigorosa. De haberse dedicado a la música y no al celuloide, podría haberlas firmado Sam Peckinpah. Descarnadas pero sutiles, chulescas y tiernas, sensuales y directas, épicas y líricas, hoy logran provocar escalofríos entre veinteañeros y cincuentones. Si los adolescentes lucenses más sensibles se liberan de prejuicios y no tienen reparos en compartir espacio con señores que peinan canas («Tupés galácticos», canta Loquillo), probablemente encuentren hoy las hormas de sus zapatos, especialmente si suenan piezas frescas como ‘María’ o ‘El ritmo del garage’, que cuestionan el puritanismo de ciertos padres.
Aunque el primer repertorio ‘troglodita’ sea difícil de igualar, a Loquillo hay que reconocerle una notable evolución, nada habitual en sus coetáneos. Guste más o menos, dé o no en la diana —su limitada voz se adapta mejor al tono afilado que al melódico—, el barcelonés ha dado saltos de vértigo en su carrera. Y no sólo porque desde 1991, con el disco ‘Hombres’, pasase a firmar —dignamente— la mayor parte de las letras que vinieron luego.
Por ejemplo, él, que se había doctorado en la universidad stoniana, grabó en 1994 su primer disco de poemas —‘La vida por delante’—, lo cual irritó a algunos de sus seguidores más alicortos. En efecto, entonces aún existía la creencia generalizada de que la dureza residía únicamente en un sonido eléctrico, no en cantar, pongamos, estos versos de Jaime Gil de Biedma musicados por el profesor Gabriel Sopeña: «Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma: / envejecer, morir, / es el único argumento de la obra». 
Loquillo, además, dio el paso de abandonar a los Trogloditas justo después de haber teloneado con ellos a los Rolling Stones y a los Woo. En un momento tan dulce, el catalán de nuevo apostó por el riesgo, retomando la carrera en solitario que precisamente había inaugurado con ‘La vida por delante’, unas veces apelando al cuero y otras luciendo etiqueta de ‘crooner’, pero siempre desde la madurez que se le presupone a alguien de su edad —hoy tiene 55 años—. «Si no me hubiera ido de los ‘troglos’, ahora estaría tocando en festivales de revival de los años 80. Y lo que estoy haciendo ahora es llenar Las Ventas. Aprendí el negocio, la industria», reconoció recientemente el ‘Loco’.
Ese afán de experimentación le llevó el pasado año a interpretar algunos de sus éxitos junto a una banda de rockabilly, The Nu Niles. El trabajo, ‘Código rocker’, concentra casi todos sus perfiles —el muchacho de barrio que escucha rockabilly, sí, pero también ‘doo wop’ o surf, el deudor de Cash, el amante de la lírica, el cinéfilo...—, hilvanados por la actitud de la ‘rock and roll star’ que es. En el CD está la clave de por qué Loquillo atrae a un público tan diverso en edades.
Su última producción, ‘Viento del Este’, donde firman Sabino Méndez o Leiva, conjuga como nunca el combate y la distensión evocadora. Ese difícil maridaje prueba que, voluntaria o involuntariamente, el ‘Loco’ homenajea siempre a John Wayne.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Unha viaxe en Vespa por Lugo

Como cada meridiano de agosto, Italia acolleu a celebración do Ferragosto. Esta tradición foi instituida polo emperador Augusto no ano XVIII a. C. e sinalaba o fin dos labores agrícolas. Con ela, o Imperio Romano honraba á deusa Diana e ao ciclo da fertilidade e a madurez.
Malia á orixe romana de Lugo, aquí o Ferragosto como tal non chegou a instaurarse; o concepto só se utiliza desde os últimos anos como reclamo, e case non saíu da órbita dos mass media e a publicidade. A sinal inequívoca é que moitos camareiros lugueses descoñecen que é o Ferragosto.
Con todo, no Lugo moderno existe un paralelismo evidente coa tradicional celebración italiana: o éxodo cara á praia e á montaña. Desde logo, na nosa cidade, a saída explícase pola festividade da patroa, Santa María, A Nosa Señora dos Ollos Grandes. Non coñezo a outra virxe cun alcume tan poético, do mesmo xeito que non sei dun xentilicio más evocador e sonoro cá ‘lucense’.
Eu vivo en Lugo desde hai pouco —aínda que a coñezo desde neno— e nunca fun a Italia. Pero a compañeira Marta Veiga cóntame que ata hai poucos anos, nesta cidade, durante o ecuador do mes, pechaban boa parte dos establecementos, o mesmo que no país mediterráneo.
Veiga, ao chegar o 15 de agosto, experimentou varios anos a mesma sensación de baleiro que transmite a secuencia máis icónica da película ‘Caro diario’: Moretti (director do filme, ademais de protagonista) percorrendo cunha Vespa as rúas desertas de Roma. A imaxe é moi oportuna, igual có o arranque doutra película italiana, ‘Il sorpasso’, de Risi: «Nunha Roma deserta dun Ferragosto calquera...». É a mesma obra na que Gassman vaga polas rúas da capital italiana en busca dun teléfono e un paquete de cigarros.
Onte, en Lugo, abriron as portas bastantes cafeterías e restaurantes. Pálpabase a tranquilidade no ambiente, pero o fluxo de visitas de turistas e peregrinos paliou a sensación de baleiro que outrora envolvía á Avenida da Milagrosa, á Rúa Nova, ao Campo Castelo ou á Praza Maior. Manolo, do bar de tapas e restaurante A Nosa Terra —sito na Rúa Nova—, acertou plenamente no seu prognóstico: «De Lugo, non vai haber ninguén; só quedamos os escravos! (Risas). A xente de aquí vaise ás praias e ás múltiples festas da provincia».
A Nosa Terra e outros coñecidos locais de comidas deberon de encher considerablemente as súas arcas, posto que moitos turistas irromperon na cidade desexosos de polbo.
Porén, os bares e locais de copas, xeneralizando, notaron a ausencia dos lucenses, da clientela fixa. Por exemplo, o pub Ho! Gruf, na Praza do Campo Castelo, só contou, ante a previsión da pouca afluencia, cun dos seus dous camareiros.
Á tardiña, paseando polo centro, imaxineime conducindo na Vespa de Moretti (ou na do meu avó o albeite Paco de Robaín?). Pero, no maxín, a cidade non era para min o centro de atención. Eu non admiraba o contraste entre o Lugo doutros quinces recentes e o de onte. Era a xente —moitos serían turistas— a que se asombraba da miña soidade. «Onde vas cunha moto pasada de moda?», «Por que non levas unha moza contigo?», «Deberías ir á costa! Sentaríache ben tomar o sol», parecían espetarme coas súas olladas.
Sentirse incomprendido provoca esta clase de fantasías que poderían ter como pano de fondo calquera outra cidade occidental. Como me dixo un día o meu profesor Antonio Dueñas, «Hoy, en EEUU y Europa, ser un joven romántico constituye un estigma».
Voltei á casa, na vella Vespa imaxinaria, pensando no marabilloso xentilicio ‘lucense’. A palabra latina ‘Lucus’ significa ‘bosque sagrado’. Hai quen di tamén que a etimoloxía da verba sería prerromana; apelaría a Lugh, o deus da luz na mitoloxía celta. Charmarlle ‘lucense’ a un ser querido implicaría dicirlle que está cheo de luz.
Eu gozo da luz natural dos corpos, sexan brancos, trigueiros, mouros. E, no seu defecto, admiro, pola resistencia que leva detrás, o auténtico moreno da malla. Falo daquela pel curtida por mor das esixencias dunha infinda posguerra. Aquela pel —a dos meus avós— era un mapa da expresión. Os bronceados das praias —perfectos no seu artificio— significan un total sometemento á tiranía da uniformidade.

[Publicado onte en El Progreso de Lugo] 


sábado, 30 de julio de 2016

Manolo de Valledares

 Manuel Acebo Díaz,
'Manolo de Valledares'.
Deixounos Manolo de Valledares, o meu avó paterno. Tiña 91 anos. Foi gandeiro e camiñeiro, e chegaba nunha moto Mobylette a todos os lugares de Santiso. Facía sinais dos seus movementos cos brazos e as mans, accións xa en desuso que poden evitar máis dun accidente. Era un home legal, colaborador, bromista e cunha mentalidade bastante aberta pra a súa época, pra aquel contexto absolutamente agrario, onde moita xente pensaba que estudar era cousa de ricos e non se arriscaba a invertir en educación. Efectivamente, o señor Valledares, malia que non nadaba na abundancia, preocupouse pola formación dos seus fillos, dándolles a posibilidade de estudar, primeiro en Ribadeo e despois en Lugo. Isto é algo que lle honra e que ten un valor incalculable.
Valledares lía a miúdo o xornal e lembraba con orgullo o que lle dicía o seu mestre na escola: que el era un dos alumnos máis destacados, tanto nas Matemáticas como na Lingua. Na residencia leonesa onde pasou os últimos once anos, facía redaccións e contas, e nunca se trabucaba. Mostrábanos con ilusión aquela libreta, coma un neno que quere progresar no colexio. Todo isto demostra a importancia que lle outorgaba á educación.
Cando íamos velo á residencia, emocionábase recordando vivencias santiseiras xunto con meu pai, miña avoa Lina (a súa muller), meu tío Lolo, meu primo Manuel ou Paco de Robaín (o meu outro avó). E mesmo cando xa non nos recoñecía, algo había dentro del —unha pulsión— que o unía a nosoutros. Aseguraba que eramos familia de seu, primos ou sobriños. E nas despedidas choraba, e dicíanos: “A ver cando volvo vervos…”. Coa xente de acolá falaba castelán, e, por suposto, rezaba e cantaba nesa lingua. Tiña neste idioma máis vocabulario que moitos dos seus contemporáneos. Claro que con nosoutros nunca perdeu o galego, por ser esta a súa lingua afectiva.
A risa contaxiosa de Manolo de Valledares.
Lémbrome do amigo de axudar que era, e de que —coma meu pai— sempre chegaba antes de tempo ós sitios. Se quedaba pra ir sacar as patacas ás 11 no casarío de Robaín, presentábase ás 11 menos 10. Sendo tan rigoroso nos horarios, xa en faena e acompañado de xente querida, liberaba a tensión, e podías ler unha burleta nos seus ollos.
Lembro tamén que aínda as últimas veces que fomos velo, falando de amigos seus, diciámoslle: “Jesús Ferreiro”, e el completaba inmediatamente o sintagma: “…de la Torre”. Nunca se esqueceu dos apelidos do seu alcalde máis querido.
O avó Valledares emprendeu a súa última viaxe. Probablemente a faría naquela vella moto, precavido, emitindo sinais dos seus movementos cos brazos e as mans. Chegaría dez minutos antes, como de costume, pra non facer esperar ó persoal e polo que poidera pasar durante o camiño.
[Publicado no último número de La Comarca del Eo, semanario ribadense do Grupo El Progreso]

lunes, 11 de julio de 2016

Ser sólo tú mismo, en un mundo que hace lo posible, noche y día, para hacerte semejante a los demás, significa librar la batalla más difícil que cualquier ser humano pueda librar
(e.e. cummings)

sábado, 9 de julio de 2016

Mestre Peralta

Os meus mestres literarios non me ensinaron a escribir, senón a ler os poemas da miña autoría, o que implica, naturalmente, un alto exercicio de autocrítica. A escribir apréndese en soidade. Só dese xeito se pode reflexionar en condicións e probar posibles solucións formais. Só dese xeito se pode ser fiel ós propios soños, algo que me parece fundamental na creación.
Arturo Peralta e un servidor, nunha das presentacións do meu poemario Camas de hierba. Casa de Cultura da Veiga, 29 de xullo de 2011.


O meu primeiro mestre foi Arturo Peralta, que me deu clases de Latín e Cultura Clásica no instituto da Veiga. En segundo de bacharelato, carente de guías, comecei a levarlle ó filólogo valdesano os meus poemiñas. Pasados uns días, xeneroso, devolvíamos corrixidos. Propoñíame alterar a orde dalgunhas verbas ou potenciar as elipses. Por suposto, tamén me aportaba referentes estéticos. Peralta sería un gran crítico; culto, hipersensible e intuitivo, detecta os elementos accesorios que entorpecen o ritmo, columna vertebral do poema. 
Xunto a Arturo Peralta, no primeiro recital que ofrecín, na Casa de Cultura de Santiso de Abres. Agosto de 2006.


Hai dous anos envieille a Peralta unha poesía miña publicada daquela. Díxome que un dos versos lle suxirira esta sorprendente imaxe: “voces de cintura”. Gustoume tanto o sintagma, que o acabei incluíndo —en singular— nun poema amoroso dedicado a unha rapaza música. Unha “voz de cintura” apunta, no eido do canto, a un rexistro dúctil; lembremos que a expresión “ter cintura” —máis empregada en castelán— aplícase a aqueles que saben saír con habilidade de situacións complexas. Pero o achado verbal de Peralta presenta ademais connotacións eróticas. É, en definitiva, unha fonte de sensorialidade.
O meu mestre (e amigo) conxuga a xenial intuición cunha reflexión fonda. Consúltaslle algo arrevesado que se che ocorre no momento, e el quédase absorto durante non poucos segundos. Logo sorrí e diche que lle seguirá dando voltas, na casa, á cuestión. Días despois, mándache un correo cheo de sutilezas intelectuais e sensitivas. Neste panorama mediocre, onde moita xente de letras fala por falar, facendo apoloxía da ignorancia, Arturo Peralta debería ser un exemplo a seguir. Penso que Catulo e Pound (tan admirados por nós) concordarían comigo.
[Artigo publicado onte en El Progreso de Lugo]

domingo, 3 de julio de 2016

O mestre merlo alza o voo



É o merlo que vén verme a diario cando estou en Santiso, na Terra de Miranda. Eu doulle de comer e chámolle "Mestre" (non, non esaxero, porque o seu canto é prodixioso, e aprendo escoitándoo). Neste pequeno vídeo (que gravei en marzo deste ano), o paxaro, ademais de cantar, alza o voo. Como non lembrarse daqueles versos de Juan Ramón Jiménez: 

Y el mirlo canta, huye por lo verde,
y sube, sale por lo verde, y silba,
recanta por lo verde venteante,
libre en la luz y la tersura,
torneado alegremente por el aire,
dueño completo de su placer doble;
entra, vibra silbando, ríe, habla,
canta... Y ensancha con su canto
la hora parada de la estación viva.
y nos hace la vida suficiente.

¡Eternidad, hora ensanchada,
paraíso de lustror único, abierto
a nosotros mayores, pensativos,
por un ser diminuto que se ensancha!
¡Primavera, absoluta primavera,
cuando el mirlo ejemplar, una mañana,
enloquece de amor entre lo verde!

Pra ler o poema enteiro de JRJ, contido en La estación total, pica aquí

martes, 28 de junio de 2016

Elecciones generales

Cómo no pensar en muchos españoles (casi 8 millones) al releer esta estrofa de Celan:
Cualquier palabra que pronuncies—
das las gracias
a la corrupción.